Los ángeles muertos y los viejos cuerdos son hilos de viento y azules de cielo. La magia que veo, el sol que yo quiero, los besos sin precio, mi alma y documento.

jueves, 16 de junio de 2016

no lo sé

Es cierto, nada está librado al azar y lo digo sin causa aparente para ello pero, aquí está significando al menos un regreso después de un largo silencio.
De un pasado sinuoso cargado de expectativas y algunas sorpresas, el letargo del olvido dio paso a una melancolía con visos caprichosos y de mi parte me acuso.
Nadie sabrá de esta reflexión tardía o culposa, solo yo y es suficiente para las cadenas emocionales que merezco. 
La metáfora hiere por mí mismo y no alcanzará a otros. 
El lugar está sumido en un silencio negativo, y el tecleo es una sonata casi agradable que retumba en mi cerebro.
Hace tiempo tiré una botella al mar, no sé si repito las palabras y no hay remedio después de todo, uno es lo que piensa y si no lo expresa tampoco existe. 
He escrito un mensaje en la playa, las olas van y vienen con su historia de milenios, y no pasarán tantos minutos para que nada quede de los trazos sobre la arena.
                                          Un texto de José López Romero 

3 comentarios:

  1. En este mar de sentimientos habito sin la sombra triste del tiempo. Y en la vastedad de ese territorio se gestan los sueños. El vacío los teje en el misterio, sutilmente, con las hebras doradas que unen invisiblemente todas las cosas. La Nostalgia, esa amiga dulce que nos visita, de vez en cuando, embriagada de perfume interior tan estimulante, a veces, y tan aplastante en otras, está ahí, aquí… como expresión de ella sin más, como ese mensaje escrito en la arena de la playa. Besos Corazón Urbano
    mj

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  2. Gracias María, había leído este tu sentimiento que no me es ajeno y valoro como una gema del alma.

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