Los ángeles muertos y los viejos cuerdos son hilos de viento y azules de cielo. La magia que veo, el sol que yo quiero, los besos sin precio, mi alma y documento.

lunes, 26 de marzo de 2018

por aquí andando

Suele pensarse que quien esboza pensamientos debe dedicarlos a puras abstracciones y no enturbiarlos con cuestiones que al parecer no tendrían razones de ser conexas.
Para no enfrascarme en esta vuelta luego de siete meses en una chafalonía que no se me pega digo que, 
"Los gestores del miedo siempre están detrás de cualquier piedra o cagadas sin rótulo puestas como al descuido en el camino de nosotros los desprevenidos". 
Cuento que dediqué con ganas un recorrido al azar por un par de  blog amigos y otros que nunca había conocido. No encontré y lo digo con tristeza, algunos que estuvieron y siguen muy cerca de mi corazón. Por ejemplo "Los Heliotropos", sitio de mi hijo  que hace unos años no frecuenta y me apena su sensibilidad desaprovechada.
La razón es su pequeño Lucio Antón con seguridad y eso lo exime o lo disculpa y sé que un día dejará algo escrito.
Desde Argentina digo buenos días a todos los habitantes blogueros y lectores afines. Esto es todo para mi regreso, no es mucho pero tampoco muy poquito, ja!                     (José López Romero) 

lunes, 7 de agosto de 2017

apuro

                                           Algo me apura y no sé que es..
Es todo algo confuso, afuera unas gotas marcaron el inicio de una presunta lluvia alertada meteorologicamente, como se estila..
Ello fue como un disparador para "tirar" a la pantalla unas palabras atropelladas a nombre de una nostalgia invernal moderada o algo parecido, y no creo lo que pienso.
Pero ya no tengo minutos extras, alguien me llama y no puedo negar allí mi presencia, así que le pongo punto final al breve texto que apenas queda insinuado...
Parte dos, o continuación..
La lluvia no fue tal y el sol es una moneda refulgente, já, frase remanida no?..bueno, quizás mi barullo mental está en cualquier parte y la puerta de cualquier razonamiento está cerrada hasta otra oportunidad.. 
                                                                                            José López Romero, agosto 07-17

miércoles, 19 de julio de 2017

letanía urbana de invierno


Siempre dejé brillar la parte que me tocó de la vida y un poco mas.
Aún no he terminado el trabajo y suena el teléfono, todos tenemos cables sueltos.
Las precarias notas de mi guitarra no contaminan,
no quiero probar nada y solo divago, ¿es legal?
Los discursos son un atajo, a veces no los escucho, mantengo cerrado el cesto de la basura.
Las montañas están llenas de aves potenciales suicidas al borde del encanto de un sueño sin semillas. 
A lo lejos mi corazón respira y canta
los campos siguen alimentando tonos verdes.

jueves, 11 de mayo de 2017

no lo sé

Cuando apelamos a los recuerdos lo hacemos a modo de nostalgia, al menos lo supongo para mí y no lo decido por otros. Hurgando en "venerados" archivos encontré esta postal de mi pequeña locura de antaño, motoqueando por el peralte de un velódromo aún no inaugurado y sin terminar de mi pueblo. Días antes alguien en su moto había salido despedido de una curva embistiendo a un señor que observaba esta audacia prohibida que pudo haberle arrancado la vida.
Los diecisiete míos apenas cumplidos tenían estos desatinos que hoy largamente traspasada tal edad, no me animo a recriminar de los pibes pues no cabe alinear a nadie desde un oculto desequilibrio. Es lo que pienso y aquellos momentos fulguran todavía en mi mente como todas las cosas que emergieron de ese tiempo. 
Era el remanso de libertad que necesitaba más allá de la que gozaba desde los quince años lejos de casa.
Me reconozco en este mozalbete medio loco que pudo regresar ileso a sus calles naturales aún después de haber apurado la vida tempranamente en el mar y las tabernas como si todo se resumiera en un vaso de ron.
                                  Gráfica y texto de José López Romero.

miércoles, 8 de marzo de 2017

por aquí pispeando


 Cuando estoy indeciso o esperando algo que no vislumbro, digo lo que pienso o siento. Y ahora me asalta la duda sobre estas palabras, que no sé si explican lo mismo y al final no me importa, allí quedan.
Estoy sentado como tantas horas de mi vida ante esta hoja en blanco brillante que no tiene la textura del papel, y miro mis manos que no empuñan una lapicera y saltan sobre teclas negras que ordenan letras mágicamente.
Debo haber descripto más de una vez mi entorno, en este momento, rodeado de fotografías, letras colgadas de un improvisado atril que esperan un ropaje musical que les proponga otra vida, cientos de casetes que tal vez no volveré a escuchar, miles de papeles que dejé esperando otra oportunidad, detrás dos computadores viejas que no me gusta tirar porque todavía funcionan y guardo en ella cosas que ya no podré recuperar salvo mirarlas allí y copiarlas manualmente.
El ventilador gira silencioso y la temperatura es agradable, el verano empieza a retroceder muy lentamente y una gotas de lluvia entraron en tono opositor un leve sofocón vaporoso. Recién ví nuevos post de amigos y eso me puso feliz y con ganas de echar algo al ruedo como quien no quiere la cosa (un decir argento), y aquí voy improvisando sin mucha chispa pero con el ímpetu de siempre y dedico lo que salga a los que nunca se han ido del sitio y a los que estoy convencido regresarán a casa. ¡Abrazo!
                           Todito y sin culpas de José López Romero

viernes, 23 de diciembre de 2016

con el corazón y la decencia


En este tramo del año que la humanidad a través de los años ha establecido en su forma tan especial, quise dejar un saludo a los no pocos blogueros que persisten en esta modalidad que nos ha convocado y no queremos dejar en la "estacada", utilizo un dicho argento para graficar el "no abandono" de esta historia. Digo que el beso de la vida siempre es urgente o imprescindible, como el de una abuela a sus nietos, por eso la imagen, por eso este pensamiento atropellado, escrito sin respirar, con el apuro de la hora pero en la sinceridad con que apuesto a este camino de una existencia dura y a la vez generosa. Que podamos ser felices en el mar de la desventura de tantos hermanos, para quienes seguramente ofrecemos nuestro corazón y  decencia. En lo personal es lo que tengo para dar.   //   José López Romero

martes, 8 de noviembre de 2016

Solamente una idea

Nada me dice su imagen cuando retrato la realidad que validamos porque no quedan opciones valientes.
Veo en su rostro dibujado con pésimos trazos el semblante de miles multiplicados en cualquier parte y la impotencia es un cachetazo que no me redime. 
Solo es una idea, sin costo personal tal vez, decir algo en defensa de la vida que se derrama a plena luz o entre sombras, en las calles o puertas adentro, en el mar de los migrantes, en los pueblos de las  bombas, en los discursos que no sirven para nada. 
                              Gráfica y texto de José López Romero

martes, 11 de octubre de 2016

lo creo


La rosa se sacudió en remolinos y el agua eran bucles de oro verde. El sol olía fuerte mientras dirimía con pocas luces un libro claro y disidente cuando el colibrí emergió de una metáfora vibrando su curiosidad multicolor sobre el sombrero de mi  gaucho de cemento. Sobrevoló por instantes frenéticos el lugar abonando con sinfonías la lentitud de la mañana que decía cosas como siempre y su visión no me permitía regresar a las líneas uniformes de la lectura. Luego fueron bendecidas otras plantas por las rebeldes alas del pajarillo y enamoradas o tímidas liberaron su perfume.
Intenté sin fortuna mediante mi impericia fotográfica capturar  la magia del pequeño e inmenso ser que imaginé saltando entre continentes sanos y salvos sin peajes ni fronteras.        
                               Texto y gráfica de José López Romero

martes, 20 de septiembre de 2016

Pibito


 
El niño de mi cuento en tinta habla de un viaje a París, su mirada es de barcos y trenes, de plazas y techos diferentes. Pisa la tierra propiamente dicha y las palomas se acercan a el, escucho su conversación sobre alas y migas de pan y habitación libre en la casita construida por su papi para aves vagabundas en una esquina de su terraza. 
A veces canta de una tortuga que vivía en Pehuajó mientras  su mirada compone distancias, toca su tambor de lata y dibuja hombres buenos sobre un rompecabezas.
Costeando preámbulos guardo los sonetos sin reglas de su infancia de hoy, y siento mi alma gemela de la suya, pibito.
                                  Texto y gráfica de José López Romero

viernes, 9 de septiembre de 2016

de nada vale







Quien con un pésimo estado de ánimo quiere deletrear su sentimiento, no está en el camino ideal, aunque digan que de allí, de un espíritu decaido, saldrían buenas cosas.
No sé, hoy el día me ha perdido o yo equivoqué el momento.
Estoy forzando las palabras y me voy por la tangente, ninguna originalidad podría convertirme las líneas expuestas en algo aceptable, al menos para mi.
Ya estoy cerrando la puerta a la tarde que de golpe se me puso gris en la mente pese al sol que todavía recorre mi tonta geografía, pero no es así como siempre lo espero.
He desaprovechado este espacio con un lamento desafortunado y lo asumo. Nada puede remediar el borrón que aquí suscribo. Esta noche la pena se acostará a mi lado.
                                 Texto y gráfica de José lópez Romero

sábado, 27 de agosto de 2016

así nomás

No sé si es el tango de Fabian o tan solo alguna nostalgia de ayer, quién lo sabe, los filamentos hacen su jolgorio y se conectan y producen cualquier otro zafarrancho por sí mismos, todo es ajeno a la propia voluntad. Al menos de la mía, digo, y todo navega en el mar de la sensibilidad, me gusta pensarlo así y dejo que las cosas sucedan como las imágenes que se guardan y regresamos a ver cada día, en la mente o en la calle, fotografías de pueblo que nos acompañan de toda la vida y siguen allí con sus respuestas, no importa cuales, para cada uno lo suyo.
                                  Imagen y texto de José López Romero

martes, 9 de agosto de 2016

a vuelo de pájaro

Suelo pensar que todo ha sido poco, que nada no es la calificación correcta y un amplio historial de expresiones.
Son momentos de retrospectiva que dejo se adueñen de mi, donde el azar queda a un costado, aunque la vida pueda ser en muchas ocasiones una especie de ruleta.
Recorriendo fugazmente lo pasado siento muy cercano lo vivido y me alegra, ya que me gusta pensar en la totalidad del camino como parte del presente y lo ratifico diciendo que "nada se puede borrar, todo está guardado en la memoria".
Siempre habrá un sitio, lugares especiales, un objeto, palabras sueltas, situaciones que nos pongan al lado de aquellos involucrados en tales instantes. 
Que la vida es corta es una teoría tan humana que nos dibuja en cuerpo y alma que nos deposita en el corazón, muy a nuestro pesar, la tristeza del "ya no ser".  
Alguien dirá mañana de los que pasamos por estos caminos y pueblos, estoy seguro que así será y reconforta, por eso vale haber nacido.
"Dedicado a una gran amiga de mi barrio que me contó infinidad de historias, querida Raquél"
                               Texto y dibujos de José López Romero

jueves, 16 de junio de 2016

no lo sé

Es cierto, nada está librado al azar y lo digo sin causa aparente para ello pero, aquí está significando al menos un regreso después de un largo silencio.
De un pasado sinuoso cargado de expectativas y algunas sorpresas, el letargo del olvido dio paso a una melancolía con visos caprichosos y de mi parte me acuso.
Nadie sabrá de esta reflexión tardía o culposa, solo yo y es suficiente para las cadenas emocionales que merezco. 
La metáfora hiere por mí mismo y no alcanzará a otros. 
El lugar está sumido en un silencio negativo, y el tecleo es una sonata casi agradable que retumba en mi cerebro.
Hace tiempo tiré una botella al mar, no sé si repito las palabras y no hay remedio después de todo, uno es lo que piensa y si no lo expresa tampoco existe. 
He escrito un mensaje en la playa, las olas van y vienen con su historia de milenios, y no pasarán tantos minutos para que nada quede de los trazos sobre la arena.
                                          Un texto de José López Romero 

viernes, 12 de febrero de 2016

todo es

La araña y su riesgo de red, hermosa imagen de "capo laboro". La ví y quise fuera protagonista o acompañante de mis palabras que no saben hacia dónde ir pues hubiera sido lo mismo poner un escarabajo o una chinche verde. 
Sé que me repito y pienso que es debido a que no queda demasiado hilo en el carretel, y quiero decir ideas, aire fresco para darme un vuelo aunque sea frágil, sencillo y espiritualmente diatónico. No tengo un disparador que me lance hacia una dirección determinada, cuando escuché de pequeño que eso es importante o fundamental para vivir. Puede que lo sea y no discuto a los que saben, yo apenas balbuceo mis corazonadas que me han traído hasta aquí y llevado a tantos lugares. Me gusta respirar y en ello soy exitoso, lo hago constantemente y no debo parar, jaj, me atrapa esta "burrada" al decir cosas a tontas y locas, según el viejo refranero popular.
No quiero distraer el espacio y dejo que el silencio haga su efecto. Es difícil ordenar unos párrafos que no están ataviados con inteligencia, eso es para otros que en el mundo diagraman infinidad de salud mental, contrapuestos a las semillas de espinas que desfloran inocentes y microscópicas células. 
La araña ha dado su tono trágico, es como si me hubiera picado pero nada de eso sucedió. Suena un timbre y presiento melodías de manos honestas, si es posible todavía soñar en fantasías que coronen el alma o apenitas el corazón que siempre espera porque alguien así lo dispuso.  
                                                        José López Romero

viernes, 13 de noviembre de 2015

de todos modos

El día es viento casi de invierno y crispa mi espíritu, alguien por ahí se queja de un perro que no cesa de ladrar y de la mierda de los gatos en la tierra revuelta de la huerta.
Las medios de difusión atropellan intimidades con sus consignas de tinte y dolor, de sinceridad, angustia, mentiras, falsos orgullos y discursos de ofensas ausentes de perdón.
No sé cuánto hay de cierto en mi pensamiento y en la devacle de una realidad donde me siento un náufrago en el mar revuelto de las tonterías que lastiman y de la barca sublime de un ideal que dicen ya no existe.
Me senté a escribir para sofrenar el malestar de mi alma, no es justo, pensé, pero aquí ando fuera del puerto protegido, lejos de las tabernas de una época para mi juventud  gloriosa, por qué no decirlo así cuando hay tanta lengua suelta rubricando boberías que no alimentan.  
Termino esta brevedad porque alguien llega en minutos a decirme buen día y eso reconforta. Presiento que así será y lo celebro contra cualquier incertidumbre y maleficio. Esto era para cerrar, no tiene importancia como tampoco lo anterior. Es lo que hay. 
                                                JLR
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