El bosque apareció delante de mis colores y ya no fueron ausentes dándome un poco de luz. El puente para cruzar a través de mi corazón estaba allí abierto y despojado como un mendigo que mira la calle, colgado del cielo y sus manos sin pedir nada. No me fue revelado y sentí que las palabras eran las de toda la vida, que los pasos no tenían huellas y el viento amontonaba días como si fueran hojas. Sean Lennon cantaba Julia, y la mirada de John se posó en el diapasón de su alma y la mía. Acepté un arco iris nacido luego de ninguna lluvia para oír el llamado de una nave mágica recogiendo pétalos y alas de ideas que vagan como palomas y rosas perdidas. Los mensajes que hice míos decían que el campo dejaría de estar herido para transformarse en verde y espiga. Creí ver a mi gente abrazando la última pasión dormida que los habita, recibiendo el aire abierto que no lastima, girando sobre ruedas limpias por los caminos que hablan el idioma de los molinos desbordando lagunas, de plumas libres y ramas que se estiran en naturales caricias. Tal vez soñaba al hundir mis dedos en rojos, ocres y púrpuras, cuando pinté el rostro de un desconocido que jamás encontraría y las estrellas del cuento de Pablo que leí hace tiempo. (José López Romero)
barrilete
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…entonces lo vi,
volaba bien alto,
la nuca en triángulo
se mostraba simétrica…
cuerdas en mano,
los rollos vacíos,
el dibujo en el aire
record...
Hace 3 meses












